Duchas y escaleras de piscinas
Duchas exteriores y escaleras de acceso en acero inoxidable, con modelos que incorporan lavapiés. Son las dos piezas del equipamiento que están a la vista todo el año y las que peor envejecen si se compran baratas.
El acero es lo único que importa
Una escalera de piscina pasa el invierno entero a la intemperie, con cloro seco encima y humedad. El inoxidable de mala calidad empieza a picarse en dos temporadas y ya no hay forma de recuperarlo: aparecen puntos de óxido en las soldaduras y en las zonas de apoyo, y la pieza queda fea para siempre.
Merece la pena pagar la diferencia una vez. Es de las pocas compras de la piscina donde el precio y la duración van tan de la mano.
Si tu piscina lleva clorado salino, enjuaga la escalera y la ducha con agua dulce de vez en cuando, sobre todo antes del invierno. La sal es más agresiva con el acero que el cloro en pastillas, y ese gesto alarga la vida de las piezas bastante más de lo que parece.
Escaleras: peldaños y anclaje
La de tres peldaños es el estándar y cubre la mayoría de piscinas particulares, donde del bordillo al fondo hay entre metro y metro y medio. Si tu vaso tiene más desnivel o la usan niños y gente mayor, cuenta con que tres peldaños se quedan cortos y la salida del agua se hace incómoda.
El anclaje es la otra mitad del trabajo. Se fija al bordillo con anclajes específicos que se empotran en el hormigón, y hay que respetar la separación entre los dos tubos de la escalera, porque no todos los modelos usan la misma. Si estás sustituyendo una vieja, mide esa distancia antes de comprar: es el motivo más frecuente de devolución.
Duchas y lavapiés
La ducha exterior sirve para enjuagarse antes de entrar, que es lo que de verdad mantiene el agua limpia, y para quitarse el cloro al salir. Los modelos con lavapiés añaden un grifo bajo con salida a ras de suelo, y son los que evitan que la arena y la hierba del jardín acaben dentro del vaso.
La instalación pide una toma de agua enterrada hasta el punto donde va anclada, así que conviene decidirlo antes de rematar el pavimento del entorno. Si ya está hecho, hay soluciones de superficie, pero se ven.
Mide desde el borde superior hasta el fondo en el punto donde vas a colocarla. Los peldaños van separados unos 30 centímetros, así que con metro y medio de altura, tres peldaños llegan bien. Por encima de eso, mejor cuatro.
Sí, si vas a reutilizar los anclajes existentes. Se sueltan los tornillos de fijación, se saca la escalera vieja tirando hacia arriba y se mete la nueva. El problema aparece cuando la separación entre tubos no coincide, porque entonces hay que picar el bordillo para poner anclajes nuevos.
Si la piscina está rodeada de jardín o de tierra, sí, y bastante. La mayor parte de la suciedad que acaba en el fondo entra pegada a los pies. Con el grifo bajo se enjuagan antes de pisar el bordillo y notarás la diferencia en la frecuencia con la que pasas el limpiafondos.
No es obligatorio, pero si vives en zona de heladas y la piscina se cubre, quitarla y guardarla bajo techo alarga su vida. Como mínimo, dale un enjuague con agua dulce y sécala antes de dejarla pasar el invierno a la intemperie.