Limpiafondos y limpieza de piscinas
Limpiafondos manuales y robots eléctricos, más el material de mano que se usa a diario: recogehojas, cepillos, mangos telescópicos, mangueras y dosificadores flotantes.
Qué limpia cada cosa
El limpiafondos manual es un cabezal con ruedas que se conecta a la manguera y se arrastra desde el borde. Recoge lo que se ha posado en el fondo y funciona con la aspiración de la depuradora. Es barato, no se avería y con una piscina pequeña es más que suficiente.
El robot eléctrico trabaja solo. Lleva motor y filtro propios, así que no le manda suciedad a tu depuradora ni depende de su caudal, y trepa por las paredes hasta la línea de flotación, que es donde se pega la grasa solar y donde el manual no llega. Es la compra cara del apartado y la que más cambia el mantenimiento del verano.
Lo que no sustituye ninguno de los dos es el cepillo. Las algas se agarran a la pared y hay que despegarlas a mano antes de aspirar; si no, el limpiafondos pasa por encima y las deja donde estaban.
El orden importa
Primero el recogehojas de superficie, mientras las hojas todavía flotan. Una vez se hunden, cuesta el doble sacarlas y algunas se quedan atascadas en el sumidero. Después el cepillo por paredes y línea de flotación. Y al final el limpiafondos, para recoger todo lo que has removido.
Hacerlo al revés es el error más común y es la razón por la que mucha gente termina pasando el limpiafondos dos veces.
Mangueras y mangos
La manguera del limpiafondos es de 38 milímetros, la pulgada y media de siempre. Lo que hay que acertar es el largo: mide desde el skimmer o la toma de limpiafondos hasta la esquina más alejada del vaso y súmale un par de metros. Si te quedas corto, esa esquina no se limpia y no hay adaptador que lo arregle.
Con el mango telescópico pasa algo parecido. Los de dos metros y medio se quedan justos en cuanto la piscina pasa de cuatro metros de ancho, porque tienes que llegar al centro desde el borde sin meterte en el agua.
El dosificador flotante de cloro es un accesorio, no un producto químico: es el flotador donde se pone la pastilla para que se disuelva poco a poco. Nosotros vendemos el flotador; las pastillas, no.
Casi. Hay que mirar dos cosas: la longitud del cable, que tiene que llegar desde el enchufe hasta el punto más lejano del vaso, y si el modelo sube paredes o solo limpia el fondo. En piscinas con escalones o formas irregulares conviene comprobar también que el fabricante contempla ese tipo de vaso.
Una o dos veces por semana en temporada, y más si tienes árboles cerca. El recogehojas de superficie, en cambio, es diario: cuesta un minuto y evita que se hunda lo que luego cuesta media hora sacar.
Sí, es lo habitual cuando no hay toma específica. Se saca el cestillo, se conecta la manguera al fondo del skimmer y se cierran el resto de tomas para que toda la aspiración vaya ahí. Antes de conectar, llena la manguera de agua metiéndola en la piscina, o la bomba tragará aire.
Por orden: el cestillo del skimmer y el del prefiltro de la bomba, que suelen estar llenos; la presión del filtro, porque si toca contralavado el caudal cae; y la manguera, buscando alguna grieta por la que entre aire. Casi siempre es una de esas tres.