Climatización y Calefacción

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Aquí está lo que calienta una casa o un local entero: el equipo que produce el calor, el depósito, la bomba que mueve el agua por los tubos y la chimenea por donde salen los humos. Trabajamos sobre todo con instaladores, así que el catálogo está montado pensando en quien va a hacer el montaje y necesita que la referencia del fabricante cuadre a la primera.

Si ya sabes lo que buscas, entra directo a aerotermia, calderas de gasoil, calderas de gas, estufas de pellets, depósitos, bombas circuladoras, accesorios de estufas de pellets o accesorios de salida de humos. Si todavía estás decidiendo qué sistema poner, lo de más abajo te va a servir más que el listado.

Un aviso para que nadie pierda el tiempo: esta sección es de calefacción y agua caliente sanitaria. Aire acondicionado por conductos o split no lo tenemos. Lo más parecido a refrigerar que vas a encontrar aquí son los equipos de aerotermia reversibles trabajando con fancoils.

Antes de mirar equipos, mira a qué temperatura trabaja tu instalación

Es el dato que cierra la mitad de las decisiones y casi nadie lo comprueba. Una instalación de radiadores de hierro de los años ochenta se calculó para que le llegara agua a 75 u 80 grados. Un suelo radiante trabaja entre 35 y 40. En medio están los radiadores de aluminio modernos, que se apañan con 50 o 55 grados cuando tienen elementos de sobra.

Importa porque una bomba de calor aire-agua rinde mejor cuanto más baja es esa temperatura. Pidiéndole 35 grados devuelve alrededor de cuatro veces la energía eléctrica que consume. A 55 se queda más o menos en la mitad de eso, y si le exiges más empieza a tirar de resistencia eléctrica, que es justo lo que no quieres pagar. Una caldera de gasoil se comporta igual dé 45 grados o 80.

Hay una prueba casera que vale más que cualquier simulación. Baja el termostato de la caldera a 60 grados en un día frío de verdad y aguanta así una semana. Si la casa se calienta, la aerotermia te va a funcionar. Si pasas frío, cambiar de equipo no basta: hay que ampliar radiadores o poner suelo radiante, y ese gasto es aparte y suele ser el que descuadra el presupuesto.

Aerotermia, gasoil o pellets

La aerotermia encaja cuando hay suelo radiante o radiadores holgados, cuando quieres refrigerar también en verano y cuando el agua caliente de la ducha va a salir del mismo equipo. Tiene una condición que conviene saber antes de comprar: la puesta en marcha la firma una empresa habilitada, y en la mayoría de fabricantes la garantía depende de que ese papel exista.

El gasoil sigue vendiéndose por dos razones nada románticas. El equipo cuesta una fracción de lo que cuesta una bomba de calor y no obliga a tocar nada de la instalación existente. En una casa de pueblo con radiadores viejos, sin gas en la calle y con el depósito ya puesto, sustituir una caldera por otra es cuestión de un día de trabajo. Lo caro viene después, litro a litro.

Los pellets juegan en otra liga. Las estufas que verás arriba están entre 7 y 10 kW, que calientan bien un salón grande o una vivienda pequeña y diáfana, no una casa de tres plantas con puertas. Y la salida de humos no es un accesorio de última hora: entre el tubo de 80 mm, los codos, el colector de hollín y el sombrerete, el material se lleva una parte seria de lo que cuesta la estufa. Métela en el presupuesto desde el primer día.

Lo que se queda fuera del presupuesto casi siempre

La bomba circuladora suele venir dentro de la caldera, y por eso nadie se acuerda de ella hasta que se avería o hasta que amplías el circuito y la que hay se queda corta. Si la tuya es de las de tres velocidades y lleva quince años puesta, cámbiala aunque siga girando: las electrónicas actuales consumen entre 5 y 70 W según lo que pida la instalación, mientras que las antiguas van a 60 o 100 W constantes hagas lo que hagas con el termostato.

El depósito de inercia hace falta cuando el circuito tiene poca agua. Con suelo radiante rara vez, porque los tubos ya guardan volumen de sobra. Con fancoils o con cuatro radiadores sí, y si no lo pones el compresor arranca y para cada pocos minutos hasta que se cansa de verdad.

Y los depósitos de gasoil, que se compran una vez cada muchos años y por eso siempre pillan de nuevas. Si el que hay está enterrado y tiene décadas, mirar su estado antes de instalar la caldera nueva sale más barato que descubrirlo después.

A veces sí. Depende de si tus radiadores dan suficiente calor con agua a 50 o 55 grados, que es donde una bomba de calor trabaja cómoda. Los de aluminio modernos y los de hierro sobredimensionados suelen aguantarlo. Los de hierro justos de elementos, calculados para 80 grados, no. La forma barata de salir de dudas es la prueba del termostato bajado a 60 grados durante una semana de frío.

Las reglas rápidas de vatios por metro cuadrado vienen de casas sin aislar y hoy se quedan largas. Como orden de magnitud: una vivienda de los setenta sin reformar puede pedir 90 o 100 W por metro cuadrado, una construida con el código técnico de 2006 anda por 50 o 60, y una casa nueva bien aislada baja de 40. Multiplica por los metros que calientas de verdad, no por los del catastro. Y si vas a gastarte varios miles de euros en el equipo, pide un cálculo de cargas: cuesta poco y evita comprar de más, que es el error más caro y el más frecuente.

Solo si el equipo está preparado para ello, y aquí se cometen bastantes errores de compra. Los conjuntos bibloc con depósito de ACS integran el acumulador y resuelven calefacción y agua caliente con una sola máquina. Muchos monobloc, en cambio, son de calefacción y punto: si quieres agua caliente hay que añadir un depósito con serpentín o un aerotermo para ACS independiente. Lee la ficha antes de pedirlo, porque las dos cosas se llaman bomba de calor y no hacen lo mismo.

Una caldera de gasoil pide limpieza del quemador y del hogar cada temporada, sin excusas, porque el hollín se come el rendimiento antes de que lo notes en casa. Una estufa de pellets se vacía de ceniza cada pocos días de uso y necesita una limpieza a fondo del intercambiador y del tubo una vez al año. La aerotermia es la más tranquila de las tres: comprobar la presión del circuito, quitar hojas y suciedad de la batería exterior y una revisión anual del circuito frigorífico por empresa habilitada.

Legalmente no, con estas potencias. El RITE deja fuera las instalaciones térmicas por debajo de 5 kW, y todas las estufas de esta gama pasan de ahí, así que hace falta empresa instaladora habilitada y su certificado. Más allá del papel hay una razón práctica que pesa más: el día que haya un susto, el seguro del hogar va a pedir ese certificado antes que cualquier otra cosa.

El diámetro habitual en estufas domésticas es 80 mm, y el material tiene que ser acero inoxidable 316L, porque los humos del pellet condensan y son ácidos. El inox 304 y los tubos de estufa de leña de toda la vida no sirven aquí. En tramos que salgan al exterior o suban por fachada conviene tubo de doble pared aislado, y en la base de la chimenea hay que dejar un colector de hollín para poder limpiarla sin desmontar media instalación. Todo eso está en accesorios de salida de humos.